Los Paisajes lingüísticos, (des) territorialización y la reconstrucción del espacio

Este jueves 14 de septiembre se desarrolló el tercer día del Congreso Internacional Desafíos en la Diversidad en la PUCE. La sesión 5, cuyo tema fue “Los paisajes linguisticos: (des)territorialización y reconstrucción del espacio”,  empezó a las 9 am y la moderadora del evento, Janine Matts, dio la bienvenida al público e introdujo a los ponentes que iban a estar en esta sesión: Yvette Bürki, Christian Puma-Ninacuri, Lorena Córdova-Hernández, Fernanda Bossano, Daniel Pérez, Patricia Gubitosi y Michelle Ramos.

 

 El ponente Christian Puma-Ninacuri explicó que el objetivo principal de la sesión, era buscar que se visibilicen a las lenguas y pueblos que han sido olvidados e ignorados con el tiempo y analizar el hecho con una perspectiva crítica. La primera ponente, Lorena Córdova Hernández, habló de lo que es un paisaje lingüístico y cómo este influye en la comunidad: este paisaje nace de la necesidad de ser reconocidos y vistos, es la necesidad de enseñar el espacio en el que se vive, siendo un elemento de reivindicación cultural. Igualmente, Córdova explicó el termino de (des)territorialización, que se refiere a que la tierra siempre le va a terminar perteneciendo a alguien ya que, en el momento en que se deja la tierra, otro la ocupa. Cuando se trata del territorio, las comunidades quieren ser reconocidas y visibilizadas en el lugar en donde ellas se encuentran y, por tanto, la comunidad es la que escoge la manera en la que le gustaría ser visibilizada, respetando su lengua y costumbres.

Christian Puma-Ninacuri, el segundo ponente, explicó que el paisaje lingüístico es cómo la gente se hace visible, tanto en su territorio como en otros, y explicó que se puede hacer visible a una comunidad mediante imágenes y escritos semióticos, los que generalmente los identifica. El paisaje lingüístico se va moviendo con la comunidad, es decir, que no es estático. A lo largo de los años, con las crisis migratorias que se han dado alrededor del mundo, los paisajes lingüísticos están cada vez más presentes porque la gente busca ser identificada. A raíz de la búsqueda de ser identificados, existen grupos que adquieren muy poca visibilidad, a pesar de ser “incluidos”. Daniel Pérez, autor de la tercera ponencia junto a Fernanda Bossano, destaca puntos importantes sobre el papel de la semiótica en los paisajes lingüísticos, en el contexto de la comunidad sorda y como se han apropiado del espacio virtual para poder comunicarse; este espacio logra enseñar a las personas que la lengua de señas no tiene un formato escrito: solo existen videos que, gracias a las redes sociales, pueden ser vistos.

Yvette Bürki, cambió del contexto de esperanza y visibilización a un contexto de dolor y desigualdad, y explicó que el paisaje lingüístico también puede ser utilizado para dar mensajes de odio y racismo, que son escritos en paredes de zonas turísticas. En ciertas comunidades, este acto se vuelve un altar de reivindicación para luchar en contra del racismo, donde la gente trabaja de manera colectiva y se mantiene unida. Estos actos de marginación no se muestran frecuentemente en los medios tradicionales, lo cual no permite un registro formal de lo que ha sucedido.

El paisaje lingüístico es una herramienta excelente para mover masas, explican las ponentes Patricia Gubitosi y Michelle Ramos, diciendo que el uso del voseo visibiliza la identidad de las personas; esta identificación puede crear movimientos, igualmente, al usar diferentes idiomas en instrucciones y señales, se crea una correlación de la lengua, donde más de una persona, se puede sentir identificada y visibilizada.

Los paisajes lingüísticos visibilizan comunidades y lenguas, haciendo que su identidad se mantenga y sea reconocida por el resto. La visibilización tiene formato libre, ya que depende de la comunidad y su manera de expresarse ante la sociedad. Estas formas de expresión se representan semióticamente para hacer más sencilla su identificación.

 

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